Clásicos modernos, hay lugares que tienen platos que nunca fallan. Entre ellos, forman la mejor gastronomía porteña, y te permiten de un bocado reconocer que el restaurante es bueno.
Las Pizarras - Bondiola braseada con cerveza negra
Es difícil recomendar un plato de este restaurante, porque cambian casi todos los días y porque todos son buenos. Pero si se va seguido, hay uno que suele repetirse: la bondiola braseada con cerveza negra, yogur de lima y batatas. En su preparación entran en juego estrellas de anís, canela, lemongrass, puerro, pimienta de Szechuan, coriandro, cebolla, zanahoria, apio, tomillo, azúcar morena, horas de horneado, una forma personal de envolver y ventilar la preparación y una paciencia monacal para lograr el punto exacto en el que la carne se deshace. Una mezcla maravillosa.
Thames 2296 / 4775-0625
Paraje Arévalo – Huevo cocido a baja temperatura
Este restaurante logró en poco tiempo ubicarse como un referente en Palermo. La carta cambia todos los meses y ahora ofrecen también su menú en pasos al mediodía. Allí es común ver almorzando y cenando a muchos cocineros, dueños de bares y sibaritas porteños, lo que garantiza su calidad. Y uno de los platos que más nos gusta es el huevo cocido a baja temperatura, un clásico que se mantiene en carta variando la forma en que llega a la mesa.
Arévalo 1502 / 4775-7759
Restorán del Progreso – Costillas de cordero a la Villeroy
El restaurante del Club del Progreso se propone recuperar platos tradicionales de la cocina porteña. Es decir, un abanico de opciones de distintos orígenes, muchos de ellos perdidos en la historia gastronómica nacional. El lugar creció, se reformó y luce espléndido, con un patio que da envidia a cualquier otro restaurante de la ciudad. Elegante, sobrio, casi secreto. Entre el rescate y reivindicación del pejerrey con papas, el revuelto gramajo o el guiso de lentejas, uno de sus mayores éxitos son las costillas de cordero a la Villeroy. El plato es de origen francés, ideal para comer con la mano, rodeado de la historia centenaria del lugar.
Sarmiento 1334 / 4372-3350/3380 / www.restorandelprogreso.com.ar
El Defensor - Milanesa gigante completa
"Es la más grande del mundo". Tan grande, que es imposible que una persona la coma entera, para dos sigue siendo un exceso, tres se van llenos y, recién, es una opción razonable para cuatro personas. Sale con (¡cuatro!) huevos fritos, arvejas, morrones asados y papas fritas. Un capricho muy económico para sentarse a descubrir un domingo al mediodía, y después caminar por San Telmo ebrio de felicidad y sabor local.
Defensa 1380 / 4307-1012
Doppio Zero – Ñoquis
De su carta, destacan las rellenas (según el día, panzotti de mozzarella ahumada con tomates secos y rúcula, ravioles de espinaca, ortiga y mejorana). Pero si hay que elegir un día y un plato, vamos por los ñoquis del 29. Hay tres opciones (siempre papa, a veces suman de remolacha, de ricotta y espinaca u otros).
Soldado de la Independencia 1238 / 4899-0162
Es difícil recomendar un plato de este restaurante, porque cambian casi todos los días y porque todos son buenos. Pero si se va seguido, hay uno que suele repetirse: la bondiola braseada con cerveza negra, yogur de lima y batatas. En su preparación entran en juego estrellas de anís, canela, lemongrass, puerro, pimienta de Szechuan, coriandro, cebolla, zanahoria, apio, tomillo, azúcar morena, horas de horneado, una forma personal de envolver y ventilar la preparación y una paciencia monacal para lograr el punto exacto en el que la carne se deshace. Una mezcla maravillosa.
Thames 2296 / 4775-0625
Paraje Arévalo – Huevo cocido a baja temperatura
Este restaurante logró en poco tiempo ubicarse como un referente en Palermo. La carta cambia todos los meses y ahora ofrecen también su menú en pasos al mediodía. Allí es común ver almorzando y cenando a muchos cocineros, dueños de bares y sibaritas porteños, lo que garantiza su calidad. Y uno de los platos que más nos gusta es el huevo cocido a baja temperatura, un clásico que se mantiene en carta variando la forma en que llega a la mesa.
Arévalo 1502 / 4775-7759
Restorán del Progreso – Costillas de cordero a la Villeroy
El restaurante del Club del Progreso se propone recuperar platos tradicionales de la cocina porteña. Es decir, un abanico de opciones de distintos orígenes, muchos de ellos perdidos en la historia gastronómica nacional. El lugar creció, se reformó y luce espléndido, con un patio que da envidia a cualquier otro restaurante de la ciudad. Elegante, sobrio, casi secreto. Entre el rescate y reivindicación del pejerrey con papas, el revuelto gramajo o el guiso de lentejas, uno de sus mayores éxitos son las costillas de cordero a la Villeroy. El plato es de origen francés, ideal para comer con la mano, rodeado de la historia centenaria del lugar.
Sarmiento 1334 / 4372-3350/3380 / www.restorandelprogreso.com.ar
El Defensor - Milanesa gigante completa
"Es la más grande del mundo". Tan grande, que es imposible que una persona la coma entera, para dos sigue siendo un exceso, tres se van llenos y, recién, es una opción razonable para cuatro personas. Sale con (¡cuatro!) huevos fritos, arvejas, morrones asados y papas fritas. Un capricho muy económico para sentarse a descubrir un domingo al mediodía, y después caminar por San Telmo ebrio de felicidad y sabor local.
Defensa 1380 / 4307-1012
Doppio Zero – Ñoquis
De su carta, destacan las rellenas (según el día, panzotti de mozzarella ahumada con tomates secos y rúcula, ravioles de espinaca, ortiga y mejorana). Pero si hay que elegir un día y un plato, vamos por los ñoquis del 29. Hay tres opciones (siempre papa, a veces suman de remolacha, de ricotta y espinaca u otros).
Soldado de la Independencia 1238 / 4899-0162
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